Espíritu Hackathon

feb 17, 2013 - Escrito por:     - Deja tu Comentario    - Categoría: General

Como bien dijo Pablo Picasso, “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando“…
 
Hace poco interioricé el término “Hackathon“, aún sin darme cuenta de que ya había abrazado dicho concepto en jornadas y eventos varios.
 
Heredado de la cultura Hacker y del ámbito informático en general, la palabra Hackathon conlleva su sentido en el significado compuesto de las palabras que la integran: “Hack” y “Marathon”; es decir, una jornada de rendimiento máximo en un lapso de tiempo determinado para desarrollar soluciones creativas frente a un desafío planteado.
 
El común denominador está dado por el trabajo colaborativo y participativo de los integrantes que conforman el grupo, bajo la política subyacente de crear, aprender y compartir sin prisa pero sin pausa.
 
Considero un sano ejercicio intelectual y social ser partícipes y organizadores de propuestas que incentiven éstas prácticas de manera recurrente. No hace falta esperar un evento específico al año para poner manos en acción. Ya sea en el ambiente privado laboral o bien público institucional, lo importante del proceso es estar dispuesto a participar agregando valor, y no verlo como una carga impuesta o un desafío competitivo. Al fin y al cabo, siempre estamos aprendiendo y descubriendo gracias a nuestros pares.
 
Tuve la suerte y oportunidad de compartir experiencia y Know How con diferentes profesionales de ámbitos diversos: ilustradores, programadores, diseñadores, músicos, guionistas, entre otros. Si bien una persona no se define en su totalidad por la profesión que desempeña, definitivamente hoy hay una marcada interpolación de actividades cruzadas, por lo cual el trabajo en equipo interdisciplinario debería ser ya la piedra base fundacional de todo proyecto, sin distinción de rubro ni sector.
 
Es muy apropiado perder el miedo a trabajar con la improvisación, a saber sobrellevar la incertidumbre, a generar nuevas redes de contactos y hasta tener la astuta inocencia del no saber que se puede para poder hacerlo.
 
El talento dormido siempre aclama ser desvelado. Seguramente hay algo que sabemos hacer muy bien, y que hasta nosotros mismos desconocemos. El desafío es bajar las barreras del ego de lo que decimos, para dar paso a que las acciones hablen por nosotros.